Hoy 25 de mayo Día del Periodista, recordando trece años del asesinato impune del camarada periodista Erick Alexander Martínez Ávila.
Tal vez la lógica universal podría indicarnos que un partido auténticamente liberal lucharía por la libertad económica de los patrimonios nacionales que puedan contribuir al desarrollo del país y por aquellos foráneos que, respetando las leyes del país, inviertan para obtener una ganancia justa dentro de las leyes y normas de Honduras; pero no. Luego del golpe de Estado de 2009 su función fue más evidente.
Representantes de los monopolios, del capital financiero nacional y transnacional en Honduras, su lucha consiste en mantener sectores con privilegios de todo tipo a los que se acostumbraron en más de 130 años de bipartidismo. Esa élite tiene dos defensores de esos privilegios el Partido Nacional de Honduras y Partido Liberal de Honduras, en los que el pueblo identifica esa característica neoliberal, privatizadora, corrupta y violadora de Derechos Humanos de casi 45 años de vida democrática.
Contrario también al espíritu del Paladín Centroamericano General Francisco Morazán, la convención Liberal que lleva su nombre, propone acercar los asuntos de las iglesias al Estado de Honduras, también se asume como mesías dentro de una campaña política / religiosa en la que “Honduras necesita un Salvador…”. De ahí destacar esa espiritualidad mal entendida como la repetición de rituales infinitos que desarrollan prósperas empresas religiosas en animados espectáculos, repitiendo mensajes políticos desde los púlpitos, en sincronía siempre con los mensajes conservadores de occidente, en sintonía con el estado asesino de Israel y también anticomunistas.
No hay unidad tampoco en el Partido Liberal. Es un acuerdo en torno al botín del Estado, es un negocio. Calix no moverá un dedo dónde haya una causa política, Salvador es torpe al hablar y aún para sus propios correligionarios es incómodo; últimamente parece ser más obediente a la línea republicana de ultraderecha que insiste en calificar de comunista a todo lo que no respalde el proyecto oligárquico – trasnacional en Honduras.
En el Frente Nacional de Resistencia Popular nunca se nos ocurrió llamarnos “Partido Comunista de Honduras”, no porque un sector de los fundadores no lo fuéramos o porque no tuviéramos una firme convicción por el cambio radical de la sociedad, sino porque el espíritu fue el de un Frente de Masas que aglutinara toda la oposición popular, ciudadana, patriótica que rechazaba la violencia oligárquica ejercida por décadas de manera directa como en el golpe y de manera indirecta en la modificación estructural de la economía, generando de las más violentas inequidades sociales en el continente.
De pronto lo más sorprendente es el discurso del candidato Salvador Nasralla, quien parece estar leyendo titulares tomados de las noticias semanales del Periódico Poder Popular, que sobre todo informa de las obras de la Presidenta Xiomara Castro; Dice que repararán escuelas, construirán carreteras, caminos productivos, centrales eléctricas, represas, etc. es decir, todo aquello por lo que se ha destacado la inversión social del gobierno del Socialismo Democrático.
La otra anacronía que Salvador apunta es la del General Morazán como “liberal”, insinuando similitudes del Gigante con el pensamiento de la doctrina actual de la institución que representa; Pero saltan las diferencias: Morazán un independentista, Salvador un entregado a la causa norteamericana; Morazán un demócrata, Salvador un representante de las élites golpistas y conservadoras, Morazán un unionista centroamericano, Salvador un títere más de las políticas exteriores de Estados Unidos.
El negacionismo de la derecha en relación a las diferencias del presente gobierno y los gobiernos anteriores, la permanente campaña de desprestigio contra la máxima dirigencia del gobierno, del partido y contra la figura de nuestra candidata Rixi Moncada, principalmente en sus medios de comunicación y las redes, denota la ruta del debate hacia noviembre. Enfrentaremos una andanada de ataques políticos que no aceptarán debate, argumentación o construcción del debate público en torno al papel del Estado y el papel del mercado.
El escenario hasta noviembre se parecerá al planteado hasta hoy desde los acontecimientos del 9 de marzo; desestabilización política del país por parte de los sectores conservadores con apoyo de EEUU, como lo ensayaron en su publicación sobre peligrosos tiroteos y atentados que ocurrirían en Honduras el 16 de mayo. Frente a todo esto es necesario insistir internamente en el papel de la Formación Política, la organización electoral, los planes anti fraudes y de contingencia popular en caso de un nuevo sabotaje y en la convicción del que el pueblo no será derrotado por aquellos que históricamente ejercieron y abusaron del poder.