Home Artículo Lo que subyace a la política partidaria electoral

Lo que subyace a la política partidaria electoral

Picture of Rene Coto

Rene Coto

Secretario General de la OPLN, Sociólogo
El triunfo de Xiomara Castro en el 2021 dio un duro revés a los grupos de poder concentrados alrededor del Partido Nacional por 12 años, lo cual significó una profundización del neoliberalismo en esta nueva etapa, es decir, en la asociación de la banca privada, y el narcotráfico, en cuanto al lavado de activos, además de la inoculación del capital transnacional, como forma de fragmentación del territorio y la concepción del Estado – Nación con el proyecto emblemático de las Zedes (Zonas de Empleo y Desarrollo Económico).

El triunfo de Xiomara Castro en el 2021 dio un duro revés a los grupos de poder concentrados alrededor del Partido Nacional por 12 años, lo cual significó una profundización del neoliberalismo en esta nueva etapa, es decir, en la asociación de la banca privada, y el narcotráfico, en cuanto al lavado de activos, además de la inoculación del capital transnacional, como forma de fragmentación del territorio y la concepción del Estado – Nación con el proyecto emblemático de las Zedes (Zonas de Empleo y Desarrollo Económico).

Esto llevó a que los grupos de poder se replantearan una nueva forma de controlar el aparato estatal, integrado ahora parcialmente por un proyecto popular y que no responde directamente a sus intereses. Así, la incursión de personas externas al Partido Liberal de Honduras (PLH), evidenció que existía una voluntad de revivirlo. Esto se hizo obvio con el ingreso de Salvador Nasralla, Jorge Cálix (con los llamados calixtos), el diputado ex nacionalista Rolando Barahona quien manifestó que la embajada de los Estados unidos le pidió acompañar la candidatura del PL, entre otros. Cabe señalar que para el 2021 Yani Rosenthal ya había vuelto a entrar en la política hondureña a través del PL tras ser liberado de una cárcel en Estados Unidos.

De esta manera, podemos dilucidar que, como parte de redireccionar los intereses políticos concentrados en la oligarquía y el poder transnacional, se decidió restablecer el bipartidismo como mecanismo de control en el sistema político del país. Así lo denotaron las elecciones generales del pasado 30 de noviembre, con lo cual se pretende reinstalar la falsa y tradicional dicotomía de Partido Nacional (PN) vs Partido Liberal (PL) como únicas opciones, para lo cual pretenden desaparecer al partido Libertad y Refundación (LIBRE) del mapa político del país.

Es así que, en la coyuntura actual del país, el sistema electoral anclado en el Consejo Nacional Electoral (CNE) presenta resultados, adulterados, con inconsistencias, coacciones, caídas de sistemas de conteos y divulgación entre otras. No obstante, la matriz mediática ligada a los grupos de poder bancario y la elite empresarial como ser: TVC, el grupo OPSA y demás, están manejando líneas discursivas de una aparente calma y armonía en medio de una crisis electoral que tiene al país en plena incertidumbre a 11 días de finalizadas las elecciones generales. Esos medios de comunicación que crearon durante los últimos 4 años un mensaje de crisis en el país, hoy se ponen de acuerdo para decir que todo está bien, y que hay que respetar lo que diga la ¨institucionalidad¨ en el CNE, (aunque se margine ilegalmente a un consejero del pleno). O sea, no importa quién es el ganador, lo importante es que Libre no ganó. Este discurso, con sus matices, ya lo hemos escuchado de la voz de, Edgardo Melgar, Maribel Espinoza, Renato Álvarez y otros(as) voceros de los grupos de poder. El problema de esta matriz comunicacional radica en que el PLH reconozca, no sólo la derrota, sino también los datos y resultados brindados por el CNE, donde el partido Libre es abrumadoramente arrollado y ¨borrado¨ del mapa político de Honduras. Sin embargo, este anhelo y accionar político responde a una limitada lectura de la realidad, o parte de un mecanismo de defensa, como se maneja dentro de la psicología, un mecanismo de negación, negar la realidad. Me explico más a detalle:

Los procesos de cambio social se realizan a través de muchos factores, sin embargo, pasan por la articulación de diferentes sectores de la sociedad que emergen dentro de una necesidad histórica, y se politizan para cambiar el ¨orden¨ establecido, el cual permite la permanencia de las desigualdades sociales y políticas. Lo interesante es que mientras exista injusticia social, existirá lucha social y política. No todas las luchas sociales se vuelven políticas. Cuando las luchas sociales se articulan y tiene una visión del TODO, más allá de sus luchas particulares, dan el salto a lo político. Ese es el caso del movimiento social, popular y ciudadano que vino en ascenso antes del 2009. Es decir, los grupos de poder oligárquicos y transnacionales dieron un golpe de Estado ante el temor de ver gestarse un movimiento político frente a sus narices, y lo único que lograron fue acelerar el proceso. Se formó un Poder Constituyente, un poder que nace de la reunión, asociación y asamblea popular. Que maduró políticamente en el debate interno permanente sin pedir permiso a los poderosos.  

El Poder Constituyente es una concepción de filosofía política, también desde las ciencias jurídicas, sin embargo, es ponerle nombre a algo que existe y se da dentro de los procesos sociales y políticos en el mundo a través de la historia. También ayuda a entender estos procesos la concepción de la Masa Crítica como ese núcleo necesario y politizado, con ideas y acciones para hacer avanzar a la sociedad. Los grandes cambios sociales o revoluciones no se dan con la totalidad de la gente que vive en un país, se dan con el movimiento sociopolítico que encarna esa ideas, valores y acciones para la lucha de los derechos comunes.

De todas formas, lo que no podemos soslayar es la existencia de este fenómeno social y político. Mal haríamos dentro de las fuerzas progresistas y de izquierda no ser conscientes de esto, ya que formamos parte de ello. Recordemos y analicemos el proceso sociopolítico en este nuevo siglo al menos. El movimiento popular organizado se vino fortaleciendo desde el 2003, y en el 2009, fue estructura para La Resistencia, la cual, se politizó al calor del conflicto y la violencia dirigida desde los grupos de poder fáctico en el país. Los muertos y mártires siempre fueron de nuestro lado. Luego, la conformación del Frente Nacional de Resistencia FNRP fue un gran logro de democracia popular, no obstante, el Frente no logró estructurar a toda la Resistencia. Para la creación de Libre, la movilización popular fue crucial para entrar al ¨sistema democrático¨ hondureño. Este proceso de ¨legalidad¨ e ¨institucionalidad¨ no dejó de ser una tensión dentro del Movimiento de la Resistencia, sin embargo, oxigenó también el ya fallido sistema democrático hondureño porque canalizó la movilización y protesta social de dicho movimiento por esta vía.

Con el triunfo electoral de Libre en el 2021 podemos decir que la izquierda se institucionalizó, y eso tiene sus aristas. Por un lado, se llegó al Estado como un universal, es decir, por primera vez el discurso de izquierda logró llegar a toda la sociedad, en algunos casos más o menos y con diferentes repercusiones, pero como nunca en la historia, fue atrayente y estructurante. La experiencia en el quehacer público, el conocimiento del aparato estatal resulta una experiencia sin duda positiva. El poder constituyente se fue constituyendo, de hecho desde el 2013, pero sin la Asamblea Nacional Constituyente. Por otro lado, ese sistema democrático e institucional al que se entró en base a lucha, también tiene sus límites y éstos son acotados para las demandas históricas albergadas por la Resistencia. El funcionariado es una cosa y la militancia otra. Ya tendremos más tiempo de discutir sobre esto y la necesaria auto crítica de la militancia, autoridades de gobierno y de partido. En este momento todavía estamos librando una batalla directa contra los poderes más oscuros del país auspiciados personalmente por el presidente imperialista Donald Trump y su nueva doctrina de seguridad nacional, operativizada por el PN que asume una vez más, como en el golpe de Estado en 1963, la cruzada ¨anti comunista¨, pretexto para suprimir derechos sociales y reprimir a luchadores(as) sociales y políticos contrarios a sus intereses.

En este momento de crisis política, en medio de la alevosa injerencia gringa y un golpe electoral, es cuando las organizaciones populares, gremios, asociaciones y ciudadanía en general deben dar cuerpo una vez más a esa Resistencia en defensa de los bienes nacionales y recursos públicos. Movilizarse contra el saqueo, la injerencia externa y el crimen organizado que se quiere imponer a todas luces. Nunca ha habido tanta prueba, y esto es debido a la vehemencia y al descaro total de los grupos de poder y sus voceros. Quieren ¨disciplinar¨ al movimiento insubordinado y restablecer las relaciones de clase. Sin embargo, el mejor recurso que ha tenido a través de la historia el movimiento social y político es la movilización popular. Es ahí que reside su fuerza política, en el encuentro, y la asociación, es esto lo que dio vida a la creación de Libertad y Refundación, diferente a los partidos políticos tradicionales plegados a la politiquería neoliberal de las redes sociales, de los medios de comunicación, donde ellos tienen mayor concentración de poder y ruido. No obstante, La política no sólo es tener ideas sino también de acuerparlas y es en la movilización popular por los derechos y la dignidad del pueblo donde nos encontramos y somos fuertes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *