La batalla por el sentido común: Por qué los hechos no bastan para ganar elecciones

Imagina ser un trabajador de Choloma o Choluteca que regresa a casa tras una jornada laboral de diez horas. Revisas tu celular mientras escuchas que falta pagar el agua y que no hay comida en el refrigerador. Entras a TikTok y, entre videos, aparece Rixi Moncada en un discurso diciendo: “Es necesario democratizar la economía y revisar los privilegios de las diez familias que controlan el país”. En San Pedro Sula, Rixi presentó el Plan de Gobierno: Democratización de la Economía 2026-2030. Esta es una propuesta humanista y contundente para proteger el pueblo, el agua, la tierra y la soberanía del país.El 30 de noviembre, ¡Honduras elige a Rixi Moncada!#RixiPresidenta… pic.twitter.com/6oCDPLcTjA — Rixi Presidenta (@RixiPresidenta) November 21, 2025 Según George Lakoff, lingüista cognitivo y filósofo estadounidense, en ese instante tu cerebro no se pone a analizar estadísticas de desigualdad. Lo que ocurre es que se activa un marco mental previamente instalado por la derecha durante años. Para vos como trabajador, la frase “democratizar la economía” no suena a justicia; suena a “quitarle al que tiene, al que se esforzó”. La mención de las “diez familias” no suena como una denuncia contra la oligarquía, sino como un ataque a la “estabilidad” que, aunque precaria, es lo único que conoces. Pero primero, ¿Qué es un marco mental? Según Lakoff, estos marcos se definen por tres ejes: El poder que clasifica Mientras en Honduras la izquierda retrocedía ante estos muros mentales, en el corazón del imperio ocurría un fenómeno paralelo que confirma la tesis de Mahmood Mamdani: el poder real no solo gobierna, sino que clasifica. El sistema hondureño ha clasificado durante un siglo quién es el “ciudadano de bien” (el sumiso que acepta su realidad y le toca hecharle ganas) y quién es el “radical peligroso” (el que cuestiona el sistema). En las pasadas elecciones de Nueva York, su hijo, Zohran Mamdani, logró lo impensable: ganar la alcaldía de la ciudad más capitalista del mundo. No ganó por ser “tibio”, sino por aplicar la teoría de su padre: disputar la clasificación. Mientras el sistema intentaba etiquetarlo como “comunista” —en palabras del propio Donald Trump—, él logró que los neoyorquinos se clasificaran a sí mismos no como consumidores, sino como una clase con derecho a la ciudad. Zohran demostró lo que a Rixi probablemente le faltó: que para vencer a la oligarquía hay que romper sus categorías mentales antes de pedir el voto. Zohran Mamdani, un socialista de 34 años hijo de inmigrantes acaba de ganar las elecciones en Nueva York y será alcalde de la ciudad más grande de EE.UU. y cuna del capitalismo global. Trump está furioso porque sus amenazas no han servido. Algo empieza a moverse en EE.UU. pic.twitter.com/KbU1zMVRMR — Alán Barroso (@AlanBarrosoA) November 5, 2025 La “Racha” de TikTok Durante los últimos años, la guerra cultural encontró un nuevo aliado: el algoritmo. Mientras la izquierda intentaba elevar el nivel del discurso con palabras rebuscadas y académicas, Nasry “Tito” Asfura se convertía en un personaje de consumo masivo a través de la “racha” de TikTok. La “racha” es esa dinámica que premia la presencia diaria y la interacción constante; es el juego de no dejar morir “el fueguito”. La derecha recordó que, en la era de la distracción, el carisma vacío es más potente que el programa político. Al transformar a “Papi a la Orden” en contenido viral —el “viejito tuani” que mantiene la racha diaria de los jóvenes—, lograron vaciar la política de contenido. No hacía falta explicar cómo se financiaría el país; bastaba con ser parte del entretenimiento cotidiano. Hoy, la hegemonía se juega en videos de 15 segundos. 🔍🇭🇳 El candidato de la “racha”… pero de pendientes judiciales. Nasry “Tito” Asfura, heredero del Partido Nacional tras la caída por narcotráfico de JOH, vuelve a buscar la presidencia con un pasado que pesa más que sus promesas. 🏛️ De fiscal municipal a alcalde y contratista… pic.twitter.com/AQn5IJpkXS — Criterio.hn (@criteriohn) November 28, 2025 El miedo como última palabra El golpe final vino del norte. La intervención de Donald Trump no fue un mensaje diplomático; fue una injerencia directa en el imaginario social del país. Al señalar a la oposición como “comunista”, activó el marco mental más antiguo de Honduras: el miedo al hambre y al aislamiento. En este contexto, la imposición de Nasry Asfura mediante el fraude electoral no fue un hecho aislado, sino la culminación de una narrativa de terror. Aunque el voto popular favoreció a Salvador Nasralla, el sistema utilizó el miedo a las represalias imperiales para validar el robo de la voluntad ciudadana. El fraude electoral se vuelve posible cuando el miedo, bien administrado, logra paralizar a una esperanza que aún no tiene raíces culturales lo suficientemente fuertes para resistir el zarpazo del imperio. 🇺🇸⚡️🇭🇳 TRUMP: "¡Espero que el pueblo de Honduras vote por la libertad y la democracia, y elija a Tito Asfura como presidente!"https://t.co/sSVRQu82N8 https://t.co/qSlYi4R5Tt pic.twitter.com/a5SLMqwP6Q — RT en Español (@ActualidadRT) November 26, 2025 Sin cultura no hay victoria El gobierno de Xiomara Castro gestionó con honestidad y realizó avances sin presentes en la historia del pais, pero su gobierno cometió el error de creer que las obras hablan por sí solas. Los hechos no hablan; solo los marcos mentales les otorgan sentido. La derrota de Rixi Moncada es la prueba de que se puede ostentar el gobierno sin poseer el poder. Antonio Gramsci decía que la política es una “guerra de posiciones” en la cultura. Si no logras que tu visión del mundo sea el nuevo sentido común, cualquier victoria es solo un paréntesis. La tarea es dar la batalla cultural hasta que el pueblo deje de ver sus cadenas como parte de su identidad y vea la justicia como algo tan natural como el aire. No se vence a la oligarquía ni al capital en las urnas si antes no se les vence en la conciencia. Quien no disputa el sentido común, termina pidiendo permiso para ser libre.

Lo que subyace a la política partidaria electoral

El triunfo de Xiomara Castro en el 2021 dio un duro revés a los grupos de poder concentrados alrededor del Partido Nacional por 12 años, lo cual significó una profundización del neoliberalismo en esta nueva etapa, es decir, en la asociación de la banca privada, y el narcotráfico, en cuanto al lavado de activos, además de la inoculación del capital transnacional, como forma de fragmentación del territorio y la concepción del Estado – Nación con el proyecto emblemático de las Zedes (Zonas de Empleo y Desarrollo Económico).

La defensa de la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela implica a toda la juventud latinoamericana.

El regreso de las políticas de guerra para la región del Caribe y Centroamérica debe ser una alerta importante para todos los ciudadanos y ciudadanas honestas, conscientes, con amor a la patria latinoamericana y a las propias por cada región afectada directa o indirectamente de una nueva agresión gringa, que ya ha tenido diversas manifestaciones peligrosas en los últimos meses. Las fuerzas populares maduraron desde la llegada del neoliberalismo hace 35 años en Latinoamérica, pasaron de ser movimientos sociales aislados a fuerzas políticas colocadas en la disputa hegemónica, muchas de ellas ahora también se constituyen como Gobiernos legítimos y democráticos principalmente en esta región. El abuso de las fuerzas neoliberales y su desarrollo, significó el desmantelamiento del Estado Social que sobrevivía en algunos de los países latinoamericanos; la conversión de modelos de gobiernos cada vez menos nacionales, que luego fueron drásticamente suplantados por el control directo de corporaciones financieras, generando élites más pequeñas y poderosas que las conocidas monarquías de hace 300 años en Europa, esto junto a la concentración de las riquezas más significativa de la historia. Las guerras desarrolladas por la CIA en Centro América desde los años sesenta hasta los noventas -casi treinta años de conflictos armados- legaron una dura carga los pueblos de Guatemala, El Salvador y Nicaragua directamente con más de cuatrocientos mil muertos, y a Honduras y Costa Rica de manera indirecta con daños considerables por la conexión natural. El Caribe se ha mantenido en paz por algunas décadas que han sido valiosas para reconstruir de muchas maneras nuestras sociedades, ahora con características más independientes del criterio e interés gringo; principalmente en los procesos de liberación nacional de México, Honduras, Nicaragua, Colombia, Cuba y Venezuela. Sectores de la misma oposición al Gobierno del presidente Maduro han manifestado su rechazo a la amenaza de intervención militar de una fuerza extranjera en tierra venezolana; la sensatez frente a la amenaza de guerra es unánime en las fuerzas democráticas, (mas no en la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado que se ha destacado en promover la aventura militar del imperio. Occidente desnuda su decadencia). La guerra es para el sector más conservador y reaccionario de esta potencia, la única manera de reposicionar su influencia en la región, pero esto implicaría niveles de desestabilización social, retroceso económico y político con repercusiones graves en la violencia y migración, lo que ocurrió hace pocas décadas con saldos tan altos y contraproducentes para todos, que son a todas luces indeseables. Venezuela no es una amenaza para nadie y su gobierno no tiene nada que ver con el narcotráfico internacional, como sí tienen responsabilidades la DEA y el gobierno gringo que desde hace décadas establecieron la estructura de ese negocio como se conoció en el caso Irán – Contras a finales de los años ochentas. El objetivo es el petróleo venezolano, como lo fue en los casos de Irak y Libia, so pena de su población, cultura y sociedad, avasalladas por el saqueo criminal de la misma potencia del norte y sus tristemente célebres “invasiones militares por la democracia”. ¡No a la guerra imperialista! ¡Sí a la paz! Gilberto Ríos Munguía Red en Defensa de la Humanidad Capítulo Honduras

¿CÓMO PODEMOS ALCANZAR LA JUSTICIA ECONÓMICA?

La democratización de la economía es la propuesta que está impulsando Rixi Moncada, candidata presidencial del Partido Libertad y Refundación, haciendo de la justicia económica uno de sus pilares fundamentales.

Análisis de los aranceles comerciales de EE. UU. a los productos de América Latina: consecuencias económicas para los países de la región

Impulsado por el senador Lindsey Graham, Estados Unidos ha establecido nuevos aranceles sobre productos importados desde varios países latinoamericanos, con tasas específicas: Honduras (10 %), Perú (10 %), Ecuador (15 %) y Nicaragua (18 %). Estas medidas, orientadas a proteger industrias estadounidenses, tienen repercusiones significativas tanto para las economías latinoamericanas como para sus relaciones comerciales con EE. UU.

Morazán, el FNRP y los comunistas

Fuimos personas de ideología comunista dentro FNRP los que levantamos la figura de Morazán como símbolo principal de la Resistencia. Lo hicimos con dos propósitos:

El mensaje sin sentido de la convención Liberal…

Tal vez la lógica universal podría indicarnos que un partido auténticamente liberal lucharía por la libertad económica de los patrimonios nacionales que puedan contribuir al desarrollo del país y por aquellos foráneos que, respetando las leyes del país, inviertan para obtener una ganancia justa dentro de las leyes y normas de Honduras; pero no. Luego del golpe de Estado de 2009 su función fue más evidente.

Milagro estadístico en Ecuador

Este domingo el mundo asistió a un milagro sin precedentes en la historia política mundial. La segunda vuelta de la elección presidencial que se dirimía entre el “candidato-presidente” -así llamado porque Daniel Noboa, millonario y prepotente violó la norma que impide a un presidente ecuatoriano seguir en funciones si se postula para la reelección- y Luisa González arrojó un resultado asombroso: la candidata de Revolución Ciudadana obtuvo el 44.35 % de los votos, una cifra casi idéntica a la que obtuviera en la primera vuelta: 44.0 por ciento. Noboa, por su parte, se alzó con 55.65 % de los votos cuando en la primera vuelta había terminado con 44.17 % y fue re-electo como presidente.

Mientras tanto…

Mientras trato de terminar una reflexión sobre el show tragicómico que vive nuestro país en esta coyuntura y observo el fanatismo extremo al que han llegado muchos políticos, periodistas, líderes religiosos, analistas reales o inventados y militantes fanatizados al borde de la locura, me encontré con una reflexión que publiqué hace casi un año. Al revisarla, noto que calza a la perfección en el contexto actual, reconociendo que la realidad no solo supera la imaginación, sino también la racionalidad, la coherencia y la certeza de que vivimos entre personas cuerdas. Imagino la cara de incredulidad, confusión y asombro de cualquier persona, nacional o extranjera, que intente entender lo que está ocurriendo en nuestro país. Es especialmente impactante observar que líderes destacados del espectro político conservador, cavernario, troglodita, primario, ignorante, provinciano, reaccionario y tradicionalmente golpista —con antecedentes de ser el brazo político de los militares en su fase más gorilesca y conservadora— ¡aparecen hoy, furibundos, atacando y señalando a las Fuerzas Armadas como el enemigo principal de la democracia! Estos mismos líderes intentan desesperadamente introducir fracturas que permitan el surgimiento de una facción militar, tan demencial como ellos, para que “ponga orden en el país” y los coloque en una posición más holgada y satisfactoria de cara a los comicios generales del próximo mes de noviembre. Sin embargo, no son los únicos. Ahora resulta que los únicos que han quedado defendiendo el “honor” de la institución son precisamente aquellos que fueron víctimas de su locura golpista. Para colmo, la presidenta del Consejo Nacional Electoral, una furibunda militante conservadora que pretende salir del anonimato para convertirse en una especie de Juana de Arco del subdesarrollo, está dispuesta a enfrentar a las Fuerzas Armadas, machete en mano y disparates en la boca. Así, se erige como la líder de una turba enardecida de políticos —en su mayoría hombres, aunque con una que otra mujer desubicada— preocupada por las lecciones que surgen de los resultados electorales pasados, que no pintan nada bien para ellos de cara a las preferencias del electorado. Y así seguimos, con igual incredulidad, observando el deterioro ético del sistema partidario, que compite en elecciones primarias con personajes corruptos, narcos, tránsfugas sin pudor, vedetes del subdesarrollo, cómplices de personajes condenados en el extranjero por narcotráfico, ignorantes de la realidad nacional e internacional e imitadores tropicalizados de otros dementes que rondan por ahí. Todos ellos, con la mirada puesta en conquistas sociales que costaron vidas y sangre a quienes lucharon por alcanzarlas.

La democratización de la IA

La inteligencia artificial (IA) es la capacidad de las máquinas para realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como aprender, razonar y tomar decisiones. Su relevancia radica en que está transformando industrias completas, desde la medicina hasta la educación, al automatizar procesos, optimizar recursos y generar soluciones innovadoras.